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El Pinochetismo y Los Nietos de un Chile dividido
Domingo 17 de diciembre de 2006
Entrevista con Eduardo Contreras, abogado de derechos humanos
"El pinochetismo no murió"
El escupitajo que lanzó el nieto del general Carlos Prats sobre el ataúd de Pinochet, de alguna manera salva el honor del Estado de Chile".
Marcelo Taborda
De nuestra Redacción
mtaborda@lavozdelinterior.com.ar
Eduardo Contreras fue el abogado de derechos humanos que presentó la primera querella en Chile contra el ex dictador muerto hace una semana. Ante La Voz del Interior, Contreras evaluó el hecho político en que se convirtió el funeral de Augusto Pinochet Ugarte y las sensaciones contradictorias de días históricos para las víctimas de los años de plomo.
-El gobierno chileno se preocupó mucho por el discurso del nieto de Pinochet pero no por el del jefe del ejército, que también aludió al golpe del ´73 de modo reivindicatorio.
-Creo que lo sucedido el día de los funerales de Pinochet es toda una advertencia para la sociedad chilena. Estamos advertidos de que murió Pinochet, pero no el pinochetismo. Por lo tanto, aquí aún subsisten elementos que impulsan una política antidemocrática y no está asegurada la continuidad de la institucionalidad en Chile. Podrán ser un grupo minoritario pero existen, y por lo tanto la amenaza sobre el marco democrático, sobre todo por las debilidades de la transición, sigue pendiente. Se hizo mucho ruido con el discurso del nieto, del capitán Augusto Pinochet Molina y sin embargo, como usted sostiene, poco o nada se dijo del discurso de ÓOscar Izurieta, comandante en jefe del ejército y quien, en su mensaje en el funeral del dictador, reiteró lo que había dicho en el diario El Mercurio. Izurieta justificó el golpe de Estado de 1973 cuando dijo que ‘dada la situación política, en ese momento no había otra salida´. Pero más grave aún fue cuando en la TV nacional le preguntaron a la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, qué opinaba del discurso de Izurieta. Ella dijo: ‘Estoy de acuerdo en todo con lo dicho por el general´. ¿Está de acuerdo la ministra de Defensa de Chile también con el golpe de Estado? ¿Cómo puede molestarse la presidenta de la república (Michelle Bachelet) con el discurso del nieto de Pinochet y no decir una palabra con respecto a lo afirmado por el comandante en jefe, que además no es la primera vez que lo hace? Y cabe también la pregunta de por qué tenía que ir Blanlot al acto fúnebre. No era obligatorio, no debió ir; como tampoco debió el ejército rendirle honores. ¿Honores por qué? Si es el hombre que ordenó el asesinato de otro comandante en jefe, como Carlos Prats. Si se trataba del que indultó a los asesinos de otro comandante en jefe como el general René Schneider… El acto de la escuela militar fue una verdadera provocación de la derecha y del ejército ante el que una vez más la Concertación tuvo una respuesta sumisa y de genuflexión.
-La banda presidencial puesta por los hijos a Pinochet, las provocaciones, los discursos, ¿son muestras de que el pinochetismo está buscando una nueva cabeza visible para encolumnarse detrás de ella?
-Obviamente. Creo que uno de los efectos políticos inmediatos que surgen de la muerte de Pinochet es un claro intento de la derecha más dura de reagrupar fuerzas. Hace unos meses, el único que iba a ver a Pinochet era Iván Moreira, un parlamentario bastante loco de la derecha que no tiene ningún peso político real. Pero, esta vez, incluso antes de su muerte, cuando Pinochet estaba ya internado, fueron Jovino Noboa, un ex subsecretario que es de la UDI; Alberto Cardemil, de Renovación Nacional; el senador Romero de este mismo partido. Es cierto que estuvieron ausentes del funeral los dos líderes más carismáticos de la Alianza por Chile, Joaquín Lavín y Sebastián Piñera, pero hubo un número mucho mayor de parlamentarios que nunca habían ido a acompañar a Pinochet últimamente y mucho menos después de los escándalos por las cuentas en el banco Riggs, y estuvieron el martes. Creo que hay un intento de reagrupamiento del sector más duro, más antidemocrático y buscan un líder. ¿Podrá ser el propio nieto de Pinochet?, puede ser. ¿Será Iván Moreira?, quizá. Pero aquí se está buscando un líder y existe un núcleo duro que está dispuesto a no respetar las reglas de juego.
-¿Usted cree que el nieto entonces buscó su expulsión del ejército para iniciar una carrera política?
-Creo que sí, porque a esto tienes que sumarle que el padre de Pinochet Molina (Augusto Pinochet Hiriart, hijo del ex dictador) afirmó que el ex capitán había pedido antes del discurso su retiro. Y no fue que el tipo con osadía tomó la palabra; yo estoy convencido de que esto fue con el acuerdo del comandante en jefe. En una institución de cabezas duras como los militares, en la que todo son órdenes y mando, es una estupidez pensar lo contrario, que un modesto capitán de ejército iba a tomar el micrófono y decir lo que dijo sin respaldo. Se busca un líder que haya vestido el uniforme militar, que tenga los ademanes de su padre -aunque no sé si será tan bruto como éste- para que encabece a la derecha más dura. En estos días, aparecieron las banderas con el símbolo de Patria y Libertad y además recorrió el mundo la foto con los tres muchachos haciendo el saludo nazi ante al féretro del dictador…
-Dentro del clan Pinochet, ¿quién lleva el mando? ¿Quién es el principal heredero de sus negocios?
-El único con atisbos de inteligencia es Marco Antonio. Augusto es un tiro al aire; él se dedicaba a vender camionetas robadas. Es decir que es un pelafustán de cuarta categoría. Pero Marco Antonio es inteligente, osado, audaz y con vinculaciones con personajes muy turbios y creo que éste es el heredero político y económico más directo dentro del clan.
-¿Con la muerte de Pinochet se acabó la posibilidad de llegar a fondo a la verdad y la justicia? ¿Los herederos del dictador están a salvo de cualquier condena?
-No. El único que está salvado desde el punto de vista penal es Pinochet porque se murió y todas las legislaciones prevén la muerte como primera causal de sobreseimiento. Pero fuera de él, todos siguen la misma regla y los familiares de Pinochet que están procesados por la plata del Riggs seguirán procesados. Lo mismo respecto de todos los crímenes de sangre, con cantidad enorme de oficiales que son los autores materiales de esos hechos. Y ojo que la familia de Pinochet tampoco se salva de la responsabilidad civil. Si en algún juicio se produce una condena que ordena pagar una indemnización, la familia deberá responder. Los herederos reciben los bienes y los males y podría hablarse de cifras millonarias en algunos casos.
-El juez Carlos Cerda dijo que en el caso Pinochet hubo directamente denegación de justicia, ¿qué piensa?
-Creo que el Estado de Chile no estuvo a la altura de las circunstancias ni con sus conciudadanos ni con la comunidad internacional, cuando empeñó su palabra, luego de salvar al dictador en Londres por supuestas razones humanitarias. Ahí el Estado prometió que Pinochet iba a ser juzgado en Chile, lo que no se cumplió. El Poder Judicial no estuvo a la altura, salvo honrosas excepciones, como el propio Cerda, el juez Juan Guzmán. Son conocidas las presiones que hizo en su momento un ministro de Justicia contra el juez Guzmán. Ricardo Lagos indultó al asesino de Tucapel Jiménez y a Pinochet lo trajeron de Londres entre Eduardo Frei, Ricardo Lagos y José Miguel Insulza, hoy secretario de la OEA, por lo que la Concertación tiene enorme participación en lo ocurrido. Por supuesto, tienen además responsabilidad los poderes fácticos de empresarios, fuerzas armadas, medios de comunicación, y nuestra atrasada legislación. El código penal con el que juzgábamos a Pinochet es de 1894. Esto también debe tenerse en cuenta para saber por qué Pinochet no murió condenado. Pero hay que decir que si bien no recibió una condena efectiva, murió procesado, lo que significa que se muere con la presunción del artículo 274 del código de procedimiento penal. Es decir que los delitos están acreditados y que el juez cree que hay presunciones fundadas para considerar que el procesado es responsable de los hechos que se le imputan. Por lo tanto, Pinochet no murió como blanca paloma. Si nosotros no hubiéramos presentado la primera querella en enero de 1998, Pinochet habría muerto como senador vitalicio y con todos los honores del mundo; y fue gracias a todas las querellas y a su detención en Londres que Pinochet murió sin ser senador vitalicio, sin ser comandante en jefe, desaforado y muchas veces procesado y detenido en Chile.
-Lo que dice usted no convalida lo que afirmó Izurieta, de que Pinochet nunca se sustrajo a la autoridad de los tribunales…
-Eso es otra mentira de Izurieta, porque todos saben cómo buscó cualquier argucia para evitar a la Justicia. Su última famosa frase fue ‘No es cierto y aunque fuera cierto no me acuerdo´; la demencia que le inventaron sus abogados… El tipo fue un cobarde, un pelele. Por eso creo que se debe dar dimensión a aquel escupitajo que le lanzó al ataúd Francisco Cuadrado Prats, nieto del general Carlos Prats y compararla con la actitud del nieto de Pinochet. Francisco es un tipo cojonudo que esperó más de ocho horas, entró al velatorio de Pinochet y escupió el ataúd, para luego ser muy golpeado hasta que casi lo matan, pero dándose el gusto de cumplir su palabra y despreciar al asesino de su abuelo. Francisco Cuadrado Prats pasará a la historia de este país porque ese escupitajo, de alguna manera, salva el honor del Estado de Chile y representa a los hombres y mujeres dignos del mundo; porque es el escupitajo del desprecio que la sociedad siente por un tipo tan abyecto como Pinochet, al que la Justicia no fue capaz de aplicarle sanción alguna.
http://www.lavoz.com.ar/06/12/17/secciones/internacionales/nota.asp?nota...

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