La culpa de Pinochet..


By homosapiens@ - Posted on 14 January 2005

Tiene algun sentido que pinochet pague sus pecados o no?, el poder absoluto corrompe y eso es una regla historica, pero Pinochet no es el unico culpable si no toda la colectividad que lo apoyo y siguen defendiendo una causa perdida, o sera mejor dar vuelta la paguina y seguir como si nunca hubiera pasado nada? lo importante es el consenso en que este proceso tiene que terminar y no terminara hasta que este ser&Co se muera o pague con carcel sus fechorias, Chile va en camino al futuro y tenemos que resolver este asunto para que podamos continuar y que esto no vuelva nunca mas a suceder en nuestro pais.

Sabias palabras...

el hombre este ya murio
ahora deverian dejarlo descansar
toda persona tiene partes mala y partes buenas
y nosotros no somos kien para enjuiciarlo
ademas ke muchos de los ke estamos aki no estuvimos en esa epoca
asi ke deveriamos kedarnos bien calladito
los ke realmente tienen la palabra son los padres nuestros

gabi_gata

Quiero dar una opinion sin rencor y sin ninguna tendencia politica.

Para es Facil decir "demos vuelta la pagina" porque,yo no lo vivi,pero tengo experiencias cercanas,que son mis padres y mis abuelos,uno de ellos un desaparesido de ese tiempo.

Pero hay que planificar hacia el futuro,mas adelante tendre hijos si Dios kiere,y no quiero que mi pais viva de angustia,con un rencor mental,que nos limita muchas veces a unirnos y solucionar problemas de gran relevancia nacional.Tenemos el claro ejemplo de nuestra presidenta,que asumio su mando sin reconror alguno,aun asi pudiendo cobrar venganza por parte de su padre.

Existe una ley que no ha sido constituida,pero es una ley de vida,que se llama "ley del equilibrio" si a hierro matas a hierro mueres,todo lo malo,en esta vida se devuelve.Algun dia,la gente que apoyo sus actos seran castigados,y creo que eso ya empeso,por ejemplo,su familia.

Es necesario un pais sin reconres pero si que respete el sentir ageno,no nos limitemos ha un hecho historico,que nadie decea que ocurra de nuevo,hay que mejorar nuestros ambitos sociales,y aquellos detalles que abarcan un gran problema... nuestra sociedad,que hoy mas que nunca,necesita de una mano "maternal" que nos ayude con nuestra sicologia,pero no dañe nuestra historia.

Las exequias de un tirano

Por Mario Vargas Llosa
El país

LONDRES-. El azar ha querido que me encontrara en Santiago de Chile cuando las exequias fúnebres del general Augusto Pinochet. Con muy buen criterio, el gobierno de Michelle Bachelet le negó un funeral de Estado y el ex dictador fue honrado sólo por los institutos armados, como antiguo comandante en jefe del ejército. Pero ni siquiera las fuerzas armadas chilenas han querido identificarse plenamente con el ex dictador, como muestra el hecho de que hayan dado de baja en el acto al nieto de Pinochet, el capitán Augusto Pinochet Molina, por haber pronunciado un discurso indebidamente en el funeral de su abuelo.

Aunque varios millares de personas, nostálgicas de los diecisiete años que duró la dictadura, fueron a mostrar sus respetos ante los restos expuestos en la Escuela Militar, todas las encuestas prueban estos días que una gran mayoría de chilenos condena ahora su régimen, por las violaciones de los derechos humanos, la corrupción y el enriquecimiento ilícito que lo caracterizó.

Al igual que en el resto del mundo, aquí también muchos han lamentado que Pinochet muriera sin haber sido sentenciado por ninguno de los crímenes que cometió. Más de trescientos procesos por asesinatos, torturas, abusos de poder y tráficos ilícitos, que sus abogados consiguieron dilatar y dilatar, deberán ser ahora sobreseídos, aunque esto no exonera a sus subordinados, otros cómplices y comprometidos en las exacciones.

Pero el grueso de la opinión pública chilena e internacional lo había ya sancionado y Pinochet pasará a la historia, no por ser “el general que salvó a Chile del comunismo” (así decían algunos carteles de sus partidarios), sino como el caudillo de una tiranía que asesinó a por lo menos 3500 opositores, torturó y encarceló a muchos miles, obligó a exiliarse a otros tantos, y durante 17 años gobernó con una brutalidad sin atenuantes un país que tenía una tradición de legalidad y coexistencia democrática rara en América latina. El mito según el cual fue un “dictador honrado” se eclipsó hace tiempo, cuando se descubrió que tenía cuentas secretas en el extranjero –en el Banco Riggs de Washington– por cerca de 28 millones de dólares y que, por lo tanto, encajaba perfectamente en la horma prototípica de los dictadores latinoamericanos, como asesino y ladrón.

Los incidentes violentos que han tenido lugar el día de su muerte en las calles de Santiago entre sus partidarios y adversarios son una prueba flagrante de las heridas y divisiones que la dictadura militar ha dejado en la sociedad chilena y lo lenta que es su cicatrización y la reconciliación. Incluso ahora, cuando Chile es un país muy distinto de aquel en el que Pinochet se izó al poder mediante un golpe militar, y con una democracia moderna y próspera, en plena expansión, los enconos, rencores y odios subterráneos que se gestaron durante su gobierno –alguno de ellos, antes, durante la Unidad Popular– siguen fragmentando el país y amenazando con subir a la superficie con cualquier pretexto.

La condena firme e inequívoca del tiranuelo que fue Pinochet y de su inicuo sistema no debe significar, sin embargo, una justificación ni un olvido de los gravísimos errores cometidos por la Unidad Popular de Salvador Allende, sin los cuales jamás se hubiera creado el clima de desgobierno, violencia y demagogia que llevó a muchos chilenos a apoyar el putsch de Pinochet.

Allende presidió un gobierno legítimo, nacido de impecables comicios, pero apoyado sólo por poco más de un tercio del electorado chileno. Su mandato no lo facultaba para llevar a cabo la revolución socialista radical que intentó, siguiendo el modelo cubano, y que produjo una hiperinflación que generó inseguridad y furor en las clases medias y una polarización política que, a diferencia de otros países latinoamericanos, Chile no había conocido hasta entonces. Eso explica que el golpe militar no haya sido rechazado por el grueso de una sociedad que hasta entonces parecía tener sólidas convicciones democráticas. Buena parte de ella, sin embargo, se cruzó de brazos o apoyó a los militares sublevados.

Es verdad también que la dictadura oprobiosa de Pinochet, abrió, inesperadamente, una vía para la recuperación económica y la modernización de Chile.

Hay que repetir una y otra vez que esto ocurrió no por, sino a pesar del régimen dictatorial, por una serie de circunstancias específicas de Chile que permitieron algo inconcebible en cualquier satrapía castrense: que el régimen entregara el manejo económico a un grupo de economistas civiles –los Chicago boys– y los dejara hacer reformas radicales –apertura de fronteras, privatización de empresas públicas, integración a los mercados del mundo, diseminación de la propiedad, fomento a la inversión, reforma del trabajo y de la seguridad social– que orientaron a Chile en un camino que lo ha llevado a la prosperidad de que ahora goza.

Sin embargo, la verdadera modernización de Chile comenzó después, con la caída de la dictadura, cuando el primer gobierno democrático de la Concertación, en 1990, a la vez que desmontaba todo el aparato represivo y censor de Pinochet, conservaba en lo esencial, aunque perfeccionándolo en los detalles, el modelo económico. Cuando el electorado chileno ratificó con sus votos aquella sensata política y, de hecho, se estableció un consenso nacional respecto a las líneas directrices –democracia política y economía de mercado–, Chile empezó a dejar atrás, por fin, ese subdesarrollo en el que todavía chapotean la mayoría de países latinoamericanos.

Hay insensatos que aún creen que un Pinochet es necesario para que un país atrasado empiece a progresar. Este fue, por ejemplo, el argumento de los pinochetistas peruanos, que son los fujimoristas. Es verdad que Fujimori hizo algunas reformas económicas. Pero todas ellas –sin una sola excepción– se frustraron por los robos vertiginosos y los atropellos vesánicos de que vinieron acompañadas.

Lo mismo, con algunas variantes, se puede decir de todos los regímenes que han pretendido inspirarse en el “modelo pinochetista”.

No hay modelo pinochetista. Un país no necesita pasar por una dictadura para modernizarse y alcanzar el bienestar. Las reformas de una dictadura tienen siempre un precio en atrocidades y unas secuelas éticas y cívicas que son infinitamente más costosas que el statu quo. Porque no hay verdadero progreso sin libertad y legalidad y sin un respaldo claro para las reformas de una opinión pública convencida de que los sacrificios que ellas exigen son necesarios si se quiere salir del estancamiento y despegar. La falta de ese convencimiento y la pasiva resistencia de la población a los tímidos, o torpes, intentos de modernización explican el fracaso de los llamados “gobiernos neoliberales” a lo largo y ancho de América latina, y fenómenos como el del tonitronante comandante Chávez, en Venezuela.

¿El nonagenario cadáver de Pinochet es ya una figura arqueológica, como será, más pronto que tarde, sin duda, la de Fidel Castro? ¿La espantosa estirpe de la que ambos son figuras emblemáticas se eclipsará con ellos? Nada me alegraría más, pero no estoy tan seguro.

Es verdad que hoy, en América latina, con la excepción de Cuba, todos los gobiernos tienen un origen legítimo, incluido Chávez. Y también que la gran mayoría de los gobiernos de izquierda en el poder respetan el juego democrático y se ciñen a los usos constitucionales. Esta es una novedad positiva, sin duda.

El problema es que la democracia política sin desarrollo económico dura poco. La pobreza, el desempleo, la marginación adelgazan el sustento popular de una democracia sin éxitos sociales y provocan tanta frustración y rencor que pueden hacer que ésta se desplome. El populismo de que hacen gala varios de estos gobiernos es un obstáculo insuperable para el verdadero progreso, aun en países beneficiados providencialmente con el oro negro, como Venezuela.

Ojalá que la trágica historia de Allende y Pinochet no se repita, ni en Chile ni en ninguna otra parte.

Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/871352

061215

Disculpen mi intromisión hermanos chilenos.

Solo tres cosas digo:

De PINOCHO caído, cualquier saca astillas.

Recuerden que el enemigo, una vez vencido, es nuestro hermano.

Nosotros argentinos también tenemos algunos malos recuerdos de tal “señor”.

Respetuosamente, Reinaldo..

Hay que seguir adelante hubo cosas buenas y cosas malas en su gobierno. Es ridiculo creer que existe el bando de los bueno y de los malos en esto . Por lo demas quizas era un proceso necesario , el sistema politico chileno estbaa plagado de inepto . y la democracia parecia no poder resolver por si misma estos problemas . Todos los grandes cambios estreucturales de una u otra forma se han llevado a cabo por medio de l afuerza . Para mi esto tiene mas que ver con una cuestion casi evolutiva de la sociedad que con un grupo de enviados del demonio q vinieron a torturar , despues de todo no hay q ignorar los avances alcanzados. Hago esta defensa por q me impresiona la cantidad de odio que hay en contra de una sola persona , el odio que algunos de ustedes expresan es tan bajo com oel que tuvo el gobierno militar por los militantes de izquerda , no hay odio mas digno q otro . Yo no justifico ninguna tortua ni cosa por el estilo , pero creo que para quye hayan cambios estructurales hay procesos dificiles que tienen que ser vividos por la sociedad y con esto repito no justifico al paco que golpeo o violo en el gobierno militar. No entiendo a los que odian y creen que pertenecen al bando de los buenos , si fuera asi perdonarian , los hechos se condenan pero a las personas se les perdona , eso hay q hacero . A mi no me paso nada quizas por eso hablo con tanta facilidad pero perdono a pinochet , no sabemos caules fueron sus intenciones , quizas fue un patriota quizas solo un asesino pero como sea es ser humano y todos tienen derecho a una muerte digna. Aquel que celebro la muerte de pinochet no es mas humano que un torturador. Condenen los hechos no a las personas!!! esas personas que quieren aun ahora encerrar a los militares tienen el corazon podrido y estan en busca de la venganza pero la disfranzan argumentando que lo que ellos buscan es justicia...Al condenar los hechos estos no vuelven a repetirse pero si dondenamos personas estamos odiando , seguimos en el circulo de la violencia y por lo tanto respondemos a la violencia con violencia ... ¿ es tan dificil de ver ?
saludos

No se tome la vida demasiado en serio; nunca saldrá usted vivo de ella.

el tema de porque no se le condeno justamente no es menor,pero lo que importa ahora es que murio y ya, la unica lata es que, de seguro tendremos todos los años otro dia para dar jugo en las calles ya sea a favor o en contra del dictador

edo

A mi me llama mucho la atención de que no se logre enjuiciar a ese...ahora "DEMENTE" y copié una nota para el debate, el topic es: " Que pasa con Chile" , se encuentra en el foro de Chile su gente y su cultura, me gustaría saber que opinan y discutir el artículo,que por cierto, es de un periodista Chileno. Saludos cordiales, Costa.

Causita, me parece que no estás bien informada, pero durante el gobierno militar los mejores economistas del país estuvieron a cargo del ministerio de economía y ese modelo económico es el que se sigue utilizando ahora exiotosamente, obviamente se ha mejorado economicamente ...han pasado 30 años...!!
además nosé porqué en general nadie recuerda que durante la UP no había incluso alimentos, la economía era un desastre y el gobierno militar levantó esa economía, eso no es algo bueno..??
Además lo que nadie entiende es que los socialistas asícomo en el gobierno de la UP buscaban la igualdad para todos, o sea todos pobres, menos por supuesto los que gobernaban... hay que tener claro que no puede existir un mundo en que todos sean ricos sin haber trabajado por ello.
Además los politicos solo utilizan el tema de los derechos humanos y a Pinochet para ganar votos, y la gente cae en eso, eso es lo más penoso...

lamentablemente creo que al decir "Sr.Augusto"Demente"Pinochet y su sequito de Hipocritas Maliciosos o Rufianes", pierdes credibilidad y al leer tu discurso pareciera estar leyendo un libro de ciencia ficción escrito por aficionados.
Ademas no creo que lo ocurrido en chile sea comparable con los Nazis.
A propósito, tu viviste en esta epoca, que edad tienes...?

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