Matías Catrileo


By Osvaldo - Posted on 05 January 2008

Saludos.
Nuevamente asistimos con estupor e indiferencia en algunos casos,al pago con vidas del pueblo mapuche en su lucha por la reivindicación de sus derechos ancestrales, derechos que como sociedad les negamos dia a dia en forma abierta o velada.
El estado de Chile, a traves de los esbirros de siempre del gobierno de turno se han encargado de cegar una vida mas de este pueblo aguerrido, con el cual muchas veces nos llenamos la boca al sentirnos parte de el, cuando se hace referencia a la bravura de esta raza, pero del que facilmente tomamos distancia y denigramos por sentirnos superiores como sociedad.
Maldición de Malinche.
Mis sinceras condolencias a los familiares y compañeros de lucha de este joven asesinado, mientras la presidenta de Chile guarda un cobarde silencio ante estos acontecimientos que nos llenan de verguenza.
Atentamente.
Osvaldo.

Saludos.

Canción a Matías Catrileo.

Atentamente.
Osvaldo.

Saludos.

Esta es otra forma de mostrar lo que pasa en Chile. Así es como se ve en las poblaciones nuestra realidad.

Atentamente.
Osvaldo.

Saludos.

El conflicto es chileno, no mapuche

Mauricio Buendía
Punto Final

A Matías Catrileo lo mataron por la espalda, condenado sin apelación por cinco siglos de viento antiguo. A Alex Lemún el silencio oceánico de la muerte se le clavó irremediablemente en medio de la ternura de sus ojos infantiles. Eran mapuches de tierra y luna, de huellas montunas y canto inmemorial. Los asesinaron por mapuches, acaso por pobres y, sobre todo, por indios, porque el Estado chileno surgió y se consolidó negando a los pueblos originarios, su cultura, su identidad y su territorio.

Por lo tanto, basta de hablar del conflicto mapuche. Este es un conflicto chileno, que se basa en el profundo racismo de las clases dominantes y en el abisal terror de conocer y reconocer su morenidad. Por ello, desde el poder, siempre afirmaron la chilenidad y negaron la mapuchidad, lo cual se ha transformado en el anverso y reverso de una matriz de dominación que ha perdurado hasta la actualidad.

Han variado las formas, pero el objetivo central se ha mantenido inalterable, pues siempre se ha buscado la asimilación forzada del mapuche al Estado y la sociedad chilena. Por un breve lapso, en los albores de la independencia decimonónica, la élite dominante mostró una actitud y un accionar ambivalente en relación a lo indígena, toda vez que algunos sectores intentaron otorgarles derechos ciudadanos en concordancia con el ideario liberal. Fue, además, una extensión lógica de la imagen hiperbolizada del mapuche guerrero e invencible que O’Higgins consideraba “el lustre de la América combatiendo por su libertad”.

Se interrelacionaban dos elementos centrales: por un lado la fosilización del indígena y, por el otro, el reconocimiento de la diferencia cultural, pero -simultáneamente- la negación de la otredad. En otras palabras, desde siempre se reconoció la historia y existencia del indígena, su cultura y su coraje, pero fosilizado en el tiempo. La mirada respetuosa era hacia atrás, en la seguridad de la distancia, porque la mirada deferente en el presente y hacia adelante conflictuaba y atemorizaba a la élite. Asimismo, se reconocía la realidad de un pueblo distinto al chileno que poblaba el territorio y, por lo tanto, se pensó en incorporarlo al proyecto nacional, pero diluyendo su identidad en la nueva identidad chilena. Al mapuche suspendido en la penumbra del tiempo se le iconizaba en banderas, escudos y textos; además, se le mitificaba para transformarlo en invencible guerrero vernáculo. Al mapuche real muy pronto, en cambio, se le reprimió. El proceso de asimilación forzada intentaba desintegrar la identidad, la cultura, el territorio y la sociedad mapuche. Es decir, la chilenidad imponía violentamente su prevalecencia sobre la mapuchidad, fragmentando la identidad indígena, apropiándose del territorio e interviniendo su cultura. Fue el preludio de un continuum histórico de dominación agenciado por el Estado chileno que, en lo substancial, se ha sustentado en una visión cultural etnocéntrica y en un modelo político unitario. Lo acaecido en nuestro país no es muy diferente a lo sucedido en otras partes del continente, donde los Estados nacionales se constituyeron a partir de concepciones uniculturales y uninacionales y, por ende, negando e invisibilizando a los pueblos originarios.

SE REQUIERE UNA SOLUCION POLITICA

Lo anterior significa que el problema está anclado en el pasado: en primer lugar, porque remite a la existencia de un conglomerado humano originario y, por ende, pre-existente a la invasión hispana y a la fundación de Chile como país: el pueblo mapuche. En segundo lugar, porque no hay nada natural, predeterminado o dado en la relación entre el Estado chileno y el pueblo mapuche. Es decir, dicha relación se configuró históricamente desde el poder de las armas chilenas, por lo tanto, constituye un problema político que amerita una solución política. Así lo entiende el propio movimiento mapuche y vastos sectores de la sociedad civil chilena que solidarizan con un pueblo que brega por el respeto a sus derechos colectivos.

Sin embargo, los gobiernos civiles que se autocalifican de democráticos, han criminalizado la demanda mapuche e implementado un sistema represivo que se traduce en la militarización de algunas comunidades, allanamientos masivos, golpizas y, también, asesinatos. Es la democracia a la fuerza, la imposición de la chilenidad a la fuerza, la asimilación a la fuerza, el modelo económico a la fuerza. Porque no cabe duda que uno de los principales elementos del conflicto chileno es la defensa y reproducción del modelo neoliberal en territorio mapuche, es decir, se verifica una clara imbricación de lo político y lo económico desde el poder para viabilizar la implementación, el desarrollo y la consolidación del modelo de un Chile empresarial.

Durante la dictadura, la libertad económica requería de la dictadura política generalizada; ahora, la libertad económica requiere de la dictadura etnocéntrica. En ambos casos, el mapuche es reprimido, excluido y refosilizado a través de la violencia, que es la violencia histórica de la modernidad y la civilización contra una supuesta barbarie. Después de todo, se aseveraba a mediados del siglo XIX en lo concerniente al indígena, “todo lo ha gastado la naturaleza en desarrollar su cuerpo, mientras que su inteligencia ha quedado a la par de los animales de rapiña, cuyas cualidades posee en alto grado, no habiendo tenido jamás una emoción moral”. Un ser sin alma y sin inteligencia debía ser aniquilado, entonces y ahora. Y así lo entendió la dictadura, que procedió a una sistemática y masiva represión en territorio indígena que devino en detenciones, tortura, asesinatos y desapariciones de dirigentes y comuneros mapuches.

Y así parecen haberlo entendido también los gobiernos de la Concertación, que han aplicado la Ley de Seguridad Interior del Estado y la Ley Antiterrorista para enfrentar lo que denominan el “conflicto mapuche”, pero que, en realidad, es su propio conflicto: con su identidad, con su cultura, con la historia, con la infundada vergüenza de descubrir que su supuesta blancura se tiñe de morenidad cada vez que se miran al espejo. Entonces, no le pueden aceptar al mapuche que les recuerde permanentemente su negada y siempre abjurada indianidad. El conflicto chileno es contra la misma chilenidad que no quiere admitir su raíz indígena; es un auto-conflicto, un suicidio étnico, pues se está cercenando un componente esencial de la identidad chilena.

Asimismo el conflicto chileno es contra el mapuche, y ello es, por cierto, un problema político, toda vez que la cultura, la identidad y el territorio son espacios de disputa por el poder. Y, qué duda cabe, el poder en Chile siempre se ha distribuido asimétricamente en un sistema de relaciones donde el indígena sólo tiene cabida como pieza arqueológica o como residuo del omnipresente y sacralizado mercado. Mercado que, por lo demás, funciona perfectamente en territorio mapuche, a pesar del discurso del terror y de las supuestas acciones violentistas que se le atribuyen al mapuche. De hecho, se podría argumentar que las ganancias de la industria forestal han aumentado en directa proporción a la criminalización de la demanda mapuche por parte del Estado y de las mismas empresas forestales. Porque los eventos de Lumaco -que marcan el inicio del mal llamado conflicto mapuche- acaecieron en 1997 y, aparte de una leve baja en el año 1998, se experimenta un crecimiento sostenido de las utilidades, especialmente a partir del año 1999, que es cuando se acrecienta y perfecciona la represión contra el movimiento mapuche. Las utilidades de la industria forestal ascendieron a US$ 1.829 millones en 1997; a US$ 1.970,7 millones en 1999; a US$ 2.205,6 millones en 2001; a US$ 2.524 millones en 2003; a US$ 3.495,4 millones en 2005 y alcanzarán a US$ 4.800 millones en 2007. ¿Cómo se condice esto con la supuesta violencia y terrorismo que existiría en territorio mapuche? ¿Dónde está la supuesta inseguridad para las empresas forestales? El único terrorismo que existe es de parte del Estado, que ha utilizado todo el peso de la institucionalidad y de la fuerza armada para reprimir a un pueblo inerme, pero digno.

NADIE MAS PUEDE MORIR POR SER DISTINTO
Es precisamente esa dignidad lo que ha llevado al pueblo mapuche a organizarse y re-organizarse, a buscar las formas de acción colectiva que les permitan luchar, ya no sólo por su sobrevivencia y contra la exclusión, sino que por sus legítimos derechos como pueblo distinto. Es esa dignidad la que los ha llevado a la huelga de hambre como un recurso supremo, un llamado de atención y de profunda entrega por una causa justa. Patricia Troncoso está dispuesta a morir por sus principios, por los mapuches y sus sueños, mientras el gobierno rehúsa dialogar con ella y reconocer que la condena por Ley Antiterrorista que se le impuso, es injusta. Sólo se limita a crear una comisión médica para monitorear su estado de salud. ¿No es lo que hacía la dictadura, que utilizaba a médicos para supervisar las torturas de los prisioneros y evitar que murieran tempranamente y así poder continuar torturándolos? Es una táctica siniestra e inhumana, como lo fue asesinar a Matías y Alex. En el intertanto, Patricia se consume de a poco en medio de la indolencia del Estado y de un país que se fue de vacaciones para desaparecer en el mar. Pero ni los mapuches desaparecerán jamás ni el conflicto chileno se resolverá por la fuerza, ni menos aún ignorándolo.

Lo que debería estar meridianamente claro es que nadie más puede morir simplemente por ser distinto, pues este país ya tiene demasiados muertos, demasiado dolor y, al parecer, muy poca memoria

Atentamente.
Osvaldo.

Saludos.

MONICA QUEZADA, MADRE DE MATÍAS CATRILEO: “Una cosa es tener ideas radicales y otra ser terrorista”…
“Cada día duele más no poder abrazarlo”… Mónica cree que “parte” de su alma ha viajado con Matías y le ruega “humildemente a la madre naturaleza” que le ayude a escucharlo “con el corazón”. Siente que lo amará “eternamente” y que mientras esté viva no dejará de “buscar Justicia”… Es lo que le juró a su hijo asesinado por un carabinero la última vez que lo abrazó…

El crimen contra Matías Catrileo Quezada lo cometió el cabo de Carabineros Walter Ramírez, en un fundo en la comunidad de Vilcún, a unos 30 kilómetros al este de la ciudad de Temuco (Región de la Araucanía) el jueves 3 de enero de 2008. En la madrugada, Matías, de 23 años, estudiante de Agronomía de la Universidad de la Frontera, había entrado a un fundo con un grupo de 30 comuneros mapuche para una ocupación pacífica pues esos terrenos son demandados como ancestrales por la comunidad Lleupeko. El fundo, al que los winca llaman “Santa Margarita”, pertenece, según las leyes de propiedad del Estado chileno al particular Jorge Luchsinger -de una de las familias más ricas de Chile-. El terrateniente mantiene constantemente, en lo que define como “su fundo”, vigilancia, tanto privada como de carabineros. Esa madrugada un Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE) de Carabineros de Chile atacó a los comuneros disparándoles con subametralladoras a pesar de que, de acuerdo a los relatos extraoficiales, los mapuche estaban desarmados. El carabinero que asesinó a Matías, portaba una subametralladora UZI, cargada con proyectiles de guerra, y le disparó por la espalda. Los peñi de Catrileo, en medio de los disparos, tomaron su cadáver y lo escondieron para evitar que las fuerzas represivas alteraran las evidencias del crimen. Sabiendo como actúa una policía que tiene historial de dictadura, los comuneros se comunicaron con una radio de cobertura nacional, la Bío Bío, que transmitió en directo lo que sucedía. Chile entero supo del alevoso crimen esa misma mañana y la policía no pudo trastocar las evidencias. Lo que sí pudo la “justicia” militar fue liberar muy pronto al carabinero: por votación unánime, los jueces de la Corte Marcial concedieron el 31 de enero, la libertad a Walter Ramírez, quien no alcanzó a estar ni un mes en la cárcel.

REBELDE Y CRÍTICO

Los orígenes de la familia Catrileo se remontan a 1879 cuando se sabe que nació Valentín Catrileo Catrileo, bisabuelo de Matías en la zona de Coltauco (sexta región), el rastro se pierde y algunos de los Catrileo que vinieron después, se exiliaron a Santiago como tantos otros mapuche despojados de tierras, buscando trabajo. El padre de Matías, Mario, es urbano y estudió en la universidad de la capital, allí conoció a Mónica Quezada en los años 80, plena dictadura…

¿Ustedes en ese tiempo tenían conciencia del racismo, de los orígenes?

No, dado la lejanía con esos orígenes, nunca fue un tema. Mario dice que no sintió que fuese discriminado por su apellido. Luego cuando nació Matías y la Cata –Catalina, la hermana menor de Matías- tampoco. Lo que sí hablábamos era de lo social, siempre nos conmovieron las injusticias, recordábamos la lucha contra la dictadura. Nosotros protestamos contra Pinochet, anduvimos en La Legua arrancando de los pacos, en los apagones y las barricadas, y cuando ya nacieron los hijos, no quisimos otra cosa que colegios que asumieran que los Derechos Humanos existen y deben ser respetados. Matías y la Cata asistieron a espacios críticos y cuestionadores en la enseñanza básica. Matías se hizo antisistémico, pasó por un periodo panki y anduvo en casas okupa. Nosotros lo mirábamos, y era un verdadero artista con su vestimenta: allá donde los otros andaban medio producidos, él se producía totalmente, hacía su ropa con un inusual esmero y dedicación, como todo lo que llevaba a cabo.

¿En la adolescencia ya hablaba de lo mapuche?

Sí. En la Enseñanza Media decidió estudiar Mapudungun y comenzó a leer muchísima Historia. Antes de irse al servicio militar, a los 18 años, ya hablaba a sus amigos pankies del pueblo mapuche. Ellos nos han contado cómo trataba de crear conciencia sobre la lucha del pueblo mapuche… El tenía la capacidad de estar en lugares diversos, con gente distinta y ser querido… Hizo opciones también, un día por ejemplo, decidió no entrar nunca más a un shopping. Decidió irse al servicio militar y fue sorprendente que este chiquillo rebelde optara por eso, pero incluso allá fue querido por sus superiores. Con el tiempo, claro, comenzó a rebelarse y al final ya pasaba mucho tiempo castigado por insurrecto. Ahí, en algún momento le dije que sentía, que la cosa se le iba a poner color de hormiga, y parece que me encontró razón porque se salió y decidió estudiar para dar la Prueba y entrar a la Universidad. Luego entró a Agronomía en Temuco. Podía haberse quedado en Santiago, pero quiso irse a Temuco…

“TAL VEZ UN DÍA ME QUEDE MIRANDO FIJO SU FOTO Y NADA MÁS”…

Mónica hace talleres de Tai Chi, es titulada de Estadística en la U. católica y trabajó 11 años en el Diario “Estrategia”, en su profesión, hasta que se cansó y “se cansaron” de ella. Ya cesante “pero conforme”, hizo intentos de trabajo independiente en venta de vestuario, “pero fue un mal negocio”, también se separó, se acercó a la bioenergética, a la aromaterapia y al Tai Chi... Reflexiona que aunque ella antes del 3 de enero de 2008, había estado triste en algunas etapas de su vida, “en el hoyo profundo” -cuando la Catita se enfermó por ejemplo-, la vida le enseñó que puede ser “peor”… y eso “peor” fue el asesinato de Matías... Lo “más doloroso” en su vida es que Matías ya no esté, “¡es tan absurdo!”… Entonces, me salgo de mi rol y le pregunto cómo, de dónde, sacas fuerzas… “de Matías”, responde, también del amor de la Cata y la familia… “Aunque puede ser que un día me quede mirando fijo esa foto –la foto de Matías que tiene en la pared de su sala-… y ya nada más me haga salir de este otro hoyo negro… Puede pasar”…

¿Cómo era la relación de Matías con su familia?

Amaba profundamente a su abuela, siempre la amó. A sus dos abuelas, paterna y materna. Era increíble cómo lograba comunicarse con ellas… y ahora yo entiendo que se trataba de la comunicación con los antiguos, con las antiguas, que tiene que ver con las creencias mapuche. El antes de andar en las comunidades mapuche, antes de todo eso ya -con los pelos parados y de colores, y entero panki- era tierno y dulce con sus primos chicos, manifestaba su amor a su familia… A mi madre, la abrazaba y le decía mi abueli…

¿Tú qué pensabas de eso?

Yo le preguntaba cuándo iba a tocarme tanta regalonería. Me decía que cuando yo fuera una anciana de trenza bien larga, que ahí “me iba a tocar”…

¿Te iba a tocar ese amor?… ¿eso?...

Sí… es que él había practicado los desapegos… no sé si me entiendes… los desapegos para estar en cosas más trascendentes… Nos costó entenderlo… Yo tenía claro que él estaba apoyando la causa mapuche, pero no sabía cuánto… Y como era un tipo aplicado en todo lo que hacía, esto también lo hizo a concho… Cuando se puso a estudiar para entrar a la Universidad, lo hizo medio año y se lo pasó en eso. Ese tiempo vivió conmigo porque Matías había vivido, en épocas, con su padre también. Fue bueno tenerlo, aunque se lo veía poco salir de su pieza, se la pasaba estudiando todo el tiempo. Mi madre y yo andábamos con zapatillas para no hacer ruido… A mí a veces me molestaba, andar en puntillas. Mi mamá, en cambio, decía: “¡Esto va a valer la pena!”... (ríe) y sacó tremendo puntaje, le fue muy bien en la prueba. Así era él, aplicado, intenso, apasionado y creía en lo que creía.

AUNQUE SEA UNA PALABRA DE INSURRECCIÓN…

Mónica dice que “es difícil saber” cuando su hijo, mezcla de mapuche con chilena, comenzó a sentirse mapuche, “es un sentimiento tan interior, tan íntimo, de él”… Pero lo que sí sabe porque el mismo Matías se lo comentó es que “le gustaba mucho la vida cotidiana en las comunidades, el vínculo con la tierra, con el entorno. En un momento de su vida se comenzó a sentir muy ligado a eso, no le costaba estar con nosotros en Santiago porque nos quería, pero hablaba de lo importante que era para él la comunidad. Nosotros no entendíamos mucho – lo reconozco- y el último tiempo él ya no gastaba palabras en discutir sobre lo que había descubierto allá… Yo veía que mi hijo sentía que la gente de Santiago no estaba entendiendo nada sobre esa otra forma de vida…

¿Tú entonces sentiste que se te venía esto de la radicalidad de él?

… Bueno, el 2006 se notaba muy comprometido, no sólo intelectualmente… De hecho escribió algo para mí en un momento en que yo le pedí un recuerdito: ¡Escríbeme algo para que me quede para el resto del semestre! Porque yo sabía que pasaba tiempo sin verle… Me escribió entonces algo así como “No hay vuelta atrás… hay tanto dolor en el mundo… Pero no dudes jamás de que todos los días pienso en ti”… Y me emocionó porque dijo: Hace mucho que rompiste las barreras de lo establecido, pero creo que algo te frustra, por eso:¡Lucha! Aunque sea una palabra de insurrección, alguien te escuchará…”

¿El pensaba que su madre también era una rebelde?

Supongo que lo percibía y se daba cuenta también que yo era rebelde de un modo diferente, sabía que yo había roto las barreras de lo establecido, pero también sabía que había iniciado un camino de búsqueda de paz… -Pero no habrá paz en mi corazón, si no hay Verdad y Justicia-… Cuando comencé con esto del Tai Chi y de canalizar las energías, la rabia por ejemplo, él decía: Ahora mi mamá con esto de practicar el control de su cuerpo astral hace como que no se enoja, pero en el fondo sigue siendo una enojona. Bueno, le gustaba bromear… También pensaba, y lo sé porque me lo contó un amigo suyo, que a mí las cosas no me resultaban, y se preocupaba por mi sobrevivencia. Yo hago clases de matemáticas y talleres para arreglármelas, y en Navidad puse un puesto de venta de perfumes y aromaterapia, y ahí estuvo él conmigo…

¿Ayudándote?

Y ayudando a todos, necesitaba plata, siempre necesitaba plata, no tanto para él, más para sus ideas, aunque su padre también lo ayudaba mucho, le pagaba los estudios e incluso no le quitó la mesada cuando Matías decidió congelar los estudios para dedicarse a la causa mapuche, por ejemplo a visitar a los presos políticos. Nosotros, al principio, nos resistimos a que dejara los estudios, pero él ya era grande y hacía lo que decidía. No siempre estábamos de acuerdo, pero vino y estuvo conmigo en el puesto, en diciembre, y eso fue como un regalo… Se reía mucho de que la gente comprara algo tan innecesario como perfumes, pero igual estaba feliz porque veía que me iba bien y decía: ¡Mi vieja está vendiendo todos los perfumes de Chile!…

¿Conversaron de su vida esos días?

Sí, yo me sorprendí porque él era tan reservado, pero llamó a la polola por teléfono delante mío para decirle que la quería, me miró y le dijo a ella: “mi mamá está conmigo, ¿quieres hablar con ella?” y me pasó el teléfono… Fue gracioso porque Matías y la Cata, su hermana, que también estaba ahí, salieron corriendo del puesto como niños chicos, diciendo “¡qué vergüenza! ¡quizás que cosa van a hablar!...”... Ahí supe que su polola, en realidad, su pareja porque vivían juntos, es mapuche, profesora intercultural, que hace artesanía, como yo a veces, para ganarse la vida… Creo que ese gesto de cercanía de Matías fue una especie de despedida…

(Vuelvo a preguntar) ¿Cómo encuentras la fuerza…?...

Matías me la da… Quiero creer que él ha pasado a una dimensión superior, creo en que todas las cosas son energía, siento que tengo que permanecer en lo más alto de mi misma, que tengo que intentar no perder mi centro y estar en el camino que me toca vivir… ¡Qué ganas de que apareciera y me hablara!... aunque la cosmovisión mapuche, a la que él adhería, dice otra cosa: que la persona que está bien no aparece y quienes aparecen es porque no les dejamos partir… Le pido sí, que me ayude a desarrollar la intuición para sentirlo…

MATÍAS NO QUERÍA MORIR

Reconoce que a veces le viene la rabia y entonces intenta aceptar lo que siente “sabiendo que es manifestación de la pena… y duele, duele mucho”… Cree que Matías no quería morir porque siempre fue una persona positiva, “además estaba enamorado de Rayen y el amor hace ¡tan bien! El alguna vez había sufrido por amor –antes- y haberse enamorado de nuevo lo había hecho renacer. No llevaba mucho tiempo, pero tenía planes, proyectos de vida juntos… ¡No, definitivamente, no quería morir!”…

¿Qué piensas cuando dicen que Matías era “terrorista”?

¡Que no tienen derecho a decirlo!… Matías no era terrorista, era un joven que buscaba justicia y había recuperado sus raíces… Era muchas cosas, era un estudiante también, a pesar de que yo nunca sentí eso de que un título da estatus, igual le enseñé que era una herramienta para la vida… Yo no había pensado que ese título que él intentaba conseguir, tal vez porque yo le había enseñado su importancia, sirve sólo hasta que te toman preso… hasta que te asumes absolutamente antisistémico… Matías fue a las comunidades mapuche a aprender con una actitud humilde –eso me han contado sus peñi- y se conmovió mucho… Pero ser terrorista es otra cosa, supone armas (entre otras cosas) ¡Y ellos no tenían ni rastros de pólvora según los informes que hay! ¡Querer hacer justicia no es terrorismo!

Entonces, ¿afirmas que no fue un “enfrentamiento” como asegura Carabineros de Chile?

¡No, no fue eso! A mí me duele que hablen de él como terrorista. El fue parte de un grupo de recuperación pacífica de la tierra, una recuperación, desde mi perspectiva, casi simbólica… ¡y ellos estuvieron ahí, desarmados, con toda ingenuidad frente a la represión! ¡Francamente, una cosa es tener ideas radicales y otra ser terrorista!…

¿Qué esperas de la Justicia chilena?

No soy prejuiciosa, pero me cuesta no encontrarles la razón a quienes no creen en ella cuando veo lo que pasa en Chile. Puede que en este caso se logre algo más que la impunidad del caso de Alex Lemun. Yo espero la pena máxima, si es que llegaran a condenar al asesino, que tengo la convicción de que debería ser así, eso no será Justicia porque ninguna condena es Justicia…

¿Qué deseas para el pueblo mapuche?

Espero que tengan la oportunidad de poder expresarse como cualquier pueblo, como cualquier otro movimiento, que no sigan sufriendo la represión que sufren, que sigan organizándose, que sean ellos mismos quienes resuelvan sus problemas, que no venga un estado paternalista a decirles lo que deben hacer, que no haya aprovechamiento de ningún sector con su lucha. Quisiera que tuvieran la educación que ellos quieren, que ellos legitiman, aquella educación que ellos elijen, que se autogestionen…

Mónica es parte de pu weichafe 3 de enero, un grupo de amigos mapuche de Matías con los que ella comparte la difusión de la causa mapuche y el seguimiento al proceso judicial y social que implica el crimen contra Matías. Confiesa que “la búsqueda y la denuncia de la verdad” la sostiene hoy en medio de una familia en que “todos están destruidos por este crimen”… Una semana antes del asesinato de Matías, él había estado con su familia conversando, entre otras cosas, “de la persecución al pueblo mapuche, del constante asedio y allanamiento policial a las comunidades, del despojo de tierras que genera falta de oportunidades para los jóvenes, del despojo incluso de los lugares sagrados”… Matías que amaba a su familia tanto como al pueblo mapuche, tenía mucho que decir y hacer. “Estaba leyendo como siempre, sereno, contento, ilusionado”…

El muchacho que había destacado en matemáticas y en artes, que escribía poemas y canciones, que tocaba la guitarra, que había sido panki, que no se inscribió nunca en los registros electorales y que no militaba en ningún partido político como otra de sus expresiones radicales, ya era mapuche y eso “lo hacía profundamente feliz porque había encontrado el sentido de su vida”… Y lo mataron por eso: su crimen sigue impune.

Artículos de Victoria Aldunate Morales

Atentamente.
Osvaldo.

Saludos.

Muerte de Matías Catrileo Quezada: Estado policial en zona Mapuche
"Intentábamos hacer una recuperación pacífica", explicaba la voz entrecortada del vocero mapuche a radio Bio-Bio, mientras huía junto a sus compañeros del Fundo Santa Margarita cargando el cuerpo inerte de uno de ellos. "Ingresamos al fundo e inmediatamente Carabineros comenzó a disparar con sus subametralladoras... en eso nosotros comenzamos la retirada y una de las balas alcanzó al hermano Matías", agregó Rodrigo, nombre con el cual se identificó el joven que la mañana del pasado 3 de enero informó que un nuevo weichafe (guerrero) había caído en Chile víctima de la violencia policial y la ceguera de las autoridades. Se trataba de Matías Valentín Catrileo Quezada, alumno de agronomía de la Universidad de La Frontera de Temuco y miembro de la Coordinadora Arauco-Malleco.

Cerca de las seis de la mañana de aquel fatídico día, Catrileo junto a una treintena de comuneros del sector Yeupeko, comuna de Vilcún, ingresó al fundo Santa Margarita, propiedad de Jorge Luchsinger, con la intención de efectuar una recuperación territorial. Según la versión policial, el grupo atacó con disparos de escopetas a dos carabineros que los sorprendieron en plena acción, la que habría sido repelida con sus armas de servicio en un acto que el alto mando regional de la institución no dudó en definir a priori como "legítima defensa". Sin embargo, esto sería desmentido por los comuneros. Según relató Rodrigo a radio Bio Bio, un piquete de Fuerzas Especiales apostado de manera permanente en el lugar los repelió a balazos sin mediar provocación. En ningún caso, subrayó, se habría registrado un enfrentamiento armado. "Queremos que la comunidad sepa que el hemano fue asesinado por la espalda por Carabineros de Chile", acusó.

Investigaciones prosteriores respaldarían la versión mapuche. Las únicas balas disparadas aquella mañana, seis en total, provinieron de armas policiales. Una de ellas, percutada por la subametralladora UZI del Cabo 2º de Carabineros, Walter Ramírez Espinoza, ingresó por la espalda, perforó el pulmón izquierdo y salió por el abdomen del universitario, consignó un informe de la Brigada de Homicidios de Investigaciones. Se estableció además que Catrileo cayó mortalmente herido al interior del fundo, su cuerpo fue entregado a unos cinco kilómetros del lugar, en las cercanías de la Escuela La Roca. Hasta allí fue trasladado por sus compañeros en una improvisada camilla, confeccionada con dos palos y un saco, mientras un grueso contingente policial los perseguía a corta distancia por tierra y aire.

Los mapuches se negaban a entregar el cuerpo y solicitaban la mediación de la Iglesia Católica. "Carabineros no nos da garantía para mantener el cuerpo intacto, tenemos temor a que se manipule la evidencia", indicó el vocero a Radio Bio-Bio. Tras diez horas de negociación y pese a la negativa inicial de las autoridades regionales a permitir la intervención de la Iglesia, una comitiva encabezada por el obispo de la Araucanía, monseñor Sixto Parzinger, posibilitó que cerca de las 17:00, el cadáver fuera finalmente levantado por personal del Servicio Médico Legal y trasladado hasta Temuco para los exámenes tanatológicos de rigor. "Se logró entregar el cuerpo y de eso me alegro. Los comuneros han sido bien respetuosos y directos", declararía monseñor Parzinger al cierre de la jornada. "Es algo tremendo, muy grave lo que ha sucedido, debe ser aclarado y no puede pasar más", agregaría visiblemente afectado.

BRUTALIDAD POLICIAL

"Es indudable que a mi hijo lo mató un carabinero, pero en el fondo lo mató la represión que hoy existe contra las comunidades y que les permite a los carabineros disparar a gente desarmada. Si no existiera esa forma de reprimir, no lo habrían asesinado". Las palabras de Mónica Quezada, madre del joven mapuche Matías Catrileo, permiten dar cuenta del trasfondo de lo acontecido en Vilcún. Por un lado, la militarización que afecta a mapuches en numerosas zonas rurales y, por otro, la brutalidad policial que caracteriza el actuar de la policía uniformada chilena. Brutalidad que bien han conocido en los últimos años los estudiantes (asesinato de Daniel Menco), los trabajadores (asesinato de Rodrigo Cisterna), los mapuches (asesinato de Alex Lemún, Juan Domingo Collihuin, Matías Catrileo) y cientos de desconocidos civiles que pueblan año tras año las estadísticas de víctimas del "gatillo fácil" policial.

Según fuentes del Ministerio Público, 14 son los predios en la zona mapuche que actualmente contemplan resguardo policial, destacando entre ellos el Fundo Nancahue en Traiguén, propiedad del abogado penalista y presidente de la Fundación Neruda, Juan Agustín Figueroa; el fundo Montenegro en Ercilla, propiedad del empresario agrícola René Urban; y el Fundo Santa Margarita en Vilcún, propiedad del también agricultor Jorge Luchsinger. Dicho resguardo contempla vigilancia policial permanente, ya sea en la modalidad de rondas horarias o en el establecimiento permanente de piquetes policiales en su interior. Estas tareas recaen en unidades de Fuerzas Especiales, equipadas con armas del calibre de la subametralladora UZI que acabó con la vida de Catrileo en Vilcún. O la escopeta antimotines que, en noviembre de 2002, destrozó el cráneo de Alex Lemún (17 años) al interior de un predio de Forestal Mininco, la maderera del poderoso e influyente grupo Matte.
La brutalidad de sus asesinatos a manos de la policía no es lo único que conecta el caso de Catrileo con Lemún. Para pesar de sus familiares, el crimen del joven estudiante de agronomía es investigado por el mismo fiscal militar que investigó la muerte de Lemún y que, tras años de tramitación, absolvió de cargos al oficial que disparó contra el muchacho. Esto explica el rechazo que ha generado la figura del teniente coronel José Pinto Aparicio como encargado de investigar los hechos y determinar las responsabilidades. Y si bien el fiscal militar ya ordenó la detención del cabo segundo Walter Ramírez y adelantó que "violencia innecesaria con resultado de muerte" sería la figura de la acusación abierta contra el funcionario policial, las críticas en torno a su designación han recrudecido en la zona sur.

"En base a todos estos antecedentes, y considerando que un proceso llevado por la fiscalia militar no es garantía de transparencia, ya que este organismo es un resabio de la dictadura militar, solicito se nombre un Ministro en Visita de garantía de un debido proceso, que logre dar cuenta de lo ocurrido y que los responsables de la muerte de nuestro peñi, no queden en la impunidad", fue la petición realizada a la justicia por el alcalde de Tirúa y dirigente mapuche-lafkenche, Adolfo Millabur. Aucán Huilcamán, werken del Consejo de Todas las Tierras, también cuestionó el nombramiento de un fiscal e hizo un llamado al gobierno a no entorpecer el proceso judicial abierto tras la "ejecución" de Catrileo. "Este acto por sus características constituye una ejecución extrajudicial, por lo mismo, exigimos una decisión ejemplar de las instituciones del Estado de Chile, que no se repita lo sucedido con Alex", señaló el dirigente. Más directo fue el senador Alejandro Navarro (PS), quien indicó que el fiscal militar debía "inhabilitarse, pues la aplicación de la justicia militar en casos en que se encuentren envueltos civiles viola el derecho al debido proceso... La participación del fiscal militar como siempre asegura la impunidad de los militares".

"¡NO MÁS IMPUNIDAD!"

Este fue el llamado que la madre de Catrileo realizó en su único contacto con la prensa, durante el velatorio del cuerpo de su hijo. Pasado el mediodía del viernes 7, Mónica Quezada dirigió unas dolidas palabras a los medios de comunicación y a la opinión pública en una conferencia de prensa realizada al interior del Hogar Pelontuwe. Sentada a pocos metros de los restos de su hijo, la madre leyó un comunicado en el que expresaba el dolor de su familia y el amargo sentimiento que implicaba su partida al interior del Pueblo Mapuche. "Nos aflige el inmenso dolor de ver partir de una manera tan prematura a nuestro querido hijo, sobrino, nieto y hermano, a nuestro querido Matías Catrileo Quezada. Este dolor se acrecienta en cada instante, producto del tratamiento falaz con que algunas autoridades gubernamentales y carabineros se refieren a lo hechos y a la persona de nuestro querido Matías", afimó evidentemente afectada.
"Como gente de bien, no hemos criado a un delincuente, nos hemos esforzado tal como nuestros padres con nosotros, para que nuestros hijos acojan valores tales como la solidaridad, el respeto por las demás personas, la justicia social y la tolerancia", agregó. Respecto de las responsabilidades en el crimen de su hijo, no tuvo dudas en apuntar hacia Carabineros. "Los familiares de Matías tenemos la convicción de que el disparo criminal proviene desde el arma de carabineros. No podemos hacer más que calificar dicha acción como un acto ruin y cobarde. Ruin porque se hizo un uso desproporcionado de la fuerza contra un grupo de jóvenes mapuche, armados apenas con la fuerza de sus ideales. Nosotros y muchísimos más, sabemos cómo se denomina a aquellos que atacan por la espalda", indicó. Finalizó su intervención asegurando que no descansará hasta que se haga justicia con su hijo, invitando a organizaciones mapuches y no mapuches a colaborar con este esfuerzo para terminar con la impunidad. "No queremos más impunidad, no queremos más hijos muertos por una causa cuya legitimidad ha sido reconocida", subrayó.

No estuvo sola con su tristeza. Miles de mapuches y simpatizantes de la causa llegaron hasta el recinto universitario para rendir homenaje al joven mapuche los dos días que se prolongó su velatorio. Hasta allí llegó también Sonia Saavedra, madre de Alex Lemún. "Vengo a acompañarla a ella, porque uno como madre siente todo, el dolor que tiene", afirmó la mujer. La madre de Lemún aprovechó la oportunidad para realizar un fuerte llamado a las autoridades: "Le digo al gobierno, a la Presidenta Bachelet que se ponga la mano en el corazón, porque ella como madre debe sentir lo mismo que sentimos nosotros. Estoy dolida por lo que está pasando".

Al lugar del velatorio llegó también el decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Forestales de la Universidad de La Frontera y profesor de Matías, Aliro Contreras. El profesor recordó al joven como "un estudiante muy comprometido con sus ideales y solidario". En el lugar, se acercó a los familiares de Matías Catrileo a expresar las condolencias oficiales de la Casa de Estudios en la que el joven se instruyó durante dos años y destacó como un buen alumno. El decano también acompañaría a los familiares al día siguiente, cuando cerca de dos mil personas despidió a Matías en el Cementerio Parque del Sendero de la capital regional, lugar donde un férreo círculo de seguridad a cargo de militantes de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM) impidió el acceso de la prensa, a objeto de resguardar el caracter tradicional y privado de la ceremonia.

QUIEN SIEMBRA VIENTOS...

Desde el retorno de la democracia, el fundo Santa Margarita (238 hectáreas) ha sido reivindicado insistentemente por comunidades mapuche del sector, quienes reclaman sobre éste derechos ancestrales. El año 1999, la organización Ayjarewe Wenteche de Truf Truf protagonizó la primera ocupación permanente del predio. Decenas de familias cruzaron la cerca, prendieron fogatas e instalaron ramadas decididas a quedarse. No sólo ocuparon el fundo de Luchsinger. También el fundo Santa Ana, propiedad de Gastón Escala. Pocos días duró la recuperación. Una orden de desalojo y cerca de 100 efectivos policiales fuertemente armados persuadió a los dirigentes de salir pacíficamente del predio. Prometieron volver.
A partir del año 2001, jóvenes de Yeupeko Vilcún, asesorados por el abogado José Lincoqueo, hicieron que la reclamación pasara de los dichos a los hechos. Estallado el conflicto, numerosas acciones directas comenzaron a sucederse contra instalaciones de Luchsinger, las que a su vez desembocaron en la militarización de la zona.
Si bien Jorge Luchsinger ha declarado no entender la "insólita animadversión" de los mapuches contra su persona -"los terroristas me han elegido como un símbolo, eso es todo", declaró al ser entrevistado para el documental El Despojo de Dauno Tótoro.

El senador Alejandro Navarro considera que el empresario sólo estaría cosechando de parte de los mapuche toda aquella "odiosidad que sembró por años". Asi lo señaló el parlamentario socialista en enero, al apoyar una querella por "discurso odioso" contra el agricultor que fue presentada por un grupo de concejales mapuche en la Corte de Apelaciones de Temuco. El concepto de "discurso odioso" esta tipificado en la Ley de Prensa "contra toda persona que mediante sus dichos con publicidad fomente la hostilidad hacia cualquier etnia, raza o religión".
“Los dichos en cuestión los formuló Luchsinger en la revista Qué Pasa el año 2005, cuando manifestó que los mapuches eran 'desleales y abusadores, miserables, depredadores y sin capacidad intelectual', replicándolo en un diario de circulación nacional tras el crimen en su propiedad del joven Matías Catrileo", detalló el abogado mapuche Richard Caifal, patrocinador de la acción legal y miembro de la Alianza Territorial Wenteche. Y es que si bien Jorge Luchsinger lamentó lo sucedido al interior del fundo, acto seguido no dudó en emplazar a la presidenta Bachelet a actuar con "mayor decisión frente a los terroristas", según declaró a El Austral de Temuco, brazo de la cadena El Mercurio. "Tenemos que tener garantías para poder trabajar en paz y tranquilos", argumentó fríamente.

MÁS MANO DURA

El llamado a la "mano dura" realizado por Luchsinger, cuando aún los restos del joven mapuche eran velados en Temuco, sería escuchado y atendido con prontitud por las autoridades en La Moneda. Así lo corroboró un equipo del Observatorio de Derechos de Pueblos Indígenas, quienes junto al párroco de Quepe, Padre Fernando Díaz, visitaron las comunidades aledañas al fundo del empresario al día siguiente del asesinato de Catrileo. En su reporte los observadores documentaron una serie de denuncias de comuneros que fueron violentamente allanados en sus viviendas por Carabineros, sin orden judicial, mediante tratos abusivos y degradantes. Los comuneros denunciaron destrozos en sus viviendas y sembrados, así como la sustracción de bienes que les pertenecen por parte de los agentes policiales.

"Los allanamientos fueron realizados por fuertes contingentes policiales de hasta un centenar de efectivos, los que se desplazaban en buses, tanquetas y helicópteros, con una violencia y desproporción manifiestas. En los operativos, Carabineros usó epítetos racistas, tales como 'entreguen a los indios delincuentes', y otros", consigna el reporte del organismo. Un caso documentado fue el de don Héctor Canio Quidel, de la Comunidad Mariano Lleuful. "Don Héctor Canio Quidel denuncia que su morada fue allanada por un fuerte contingente policial de carabineros en cuatro oportunidades ese día, desde las 9 am hasta las 8 pm. En ninguna de esas oportunidades mostraron orden escrita alguna para realizar el allanamiento. El actuar policial fue brutal, ya que ingresaron a la vivienda derribando puertas, quebrando vidrios, dando vuelta todos los objetos, incluyendo una cama en que se encontraba durmiendo un niño de 1 año. En la ocasión golpearon a su mujer Inés Tralcal Llanquinao, derribándola de un puntapié. Lo mismo sucedió a su madre, la anciana Francisca Quidel Painemil", detalla el reporte.
Doña Adela Marilaf y don Arturo Tralcal denunciaron que un grupo aproximado de 80 efectivos entró en su propiedad a las 9 am. del mismo día, abriendo la puerta de su morada con violencia, registrando la misma y realizando destrozos en su interior. La situación más grave fue la vivida por sus padres, Mario Tralcal y Josefina Quidel, ancianos de cerca de 70 años, cuya vivienda aledaña fue allanada violentamente por carabineros, rompiendo cercos, siendo forzados con metralletas, empujados, y violentados con epítetos racistas. Destaca el reporte que Josefina Quidel padece de cáncer, "habiendo sido operada hace un par de meses, cuestión que fue señalada a carabineros, sin que ello alterara en nada el proceder de los funcionarios policiales. En la vivienda se encontraba el nieto de ellos Fabián Tralcal, de doce años de edad, quien recibió una bofetada de carabineros en la cara. Esta última vivienda fue allanada en cuatro oportunidades durante ese día. Carabineros se llevó mochilas, bolsos y un cuchillo de casa, a pesar de los ruegos de los ancianos de que no lo hicieran".
Otros operativos se registraron en la Comunidad Juan de Dios Quidel Cordoba. Allí, José Tralcal Coche informa que su vivienda fue allanada también por Carabineros, sin orden alguna, a las 9 de la mañana de ese día. "Su mujer María Lleuful fue tomada con violencia por el brazo, recibiendo culatazos de fusil por la espalda. Carabineros entró a la morada, en que dormían aún sus cuatro hijos, de 18 a 5 años de edad, y procedió a registrarla votando objetos sin respeto alguno. Los niños fueron tratados brutalmente, obligándoles a identificarse. Carabineros destrozó los cercos del campo, ingresando al lugar con tanquetas, destrozando los sembrados de subsistencia que tienen en ellos. Luego regresaron en cuatro oportunidades hasta las 8 de la noche", informó el Observatorio.

Pedro Cayuqueo

Atentamente.
Osvaldo.

Saludos.

CIDH EXPRESÓ SU DESEO DE VISITAR CHILE

Emplazan al gobierno a cursar invitación a observadores internacionales

En conferencia de prensa ofrecida ayer miércoles, José Aylwin y Adolfo Millabur entregaron pormenores de la audiencia pública concedida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos este lunes 10 de marzo en Washington, cuyo objetivo era exponer la preocupación existente por situaciones violatorias de derechos garantizados en la Convención Americana que afectan a defensores de derechos de pueblos indígenas.

Por Paulina ACEVEDO* I Jueves 13 de Marzo de 2008

SANTIAGO I Tras su arribo ayer desde la ciudad de Washington DC, donde participaron en la audiencia pública concedida el pasado 10 de marzo por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos al Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas, el co-director de dicha ONG, abogado José Aylwin, junto al dirigente lafkenche y alcalde de Tirúa, Adolfo Millabur, dieron cuenta de los graves hechos denunciados ante el organismo internacional de la OEA, los que constituyen violaciones a derechos humanos garantizados en la Convención Americana.

En especial llamaron la atención de los comisionados aquellos hechos que atentan contra derechos fundamentales como la vida, integridad física y seguridad personal, entre los que se cuentan allanamientos masivos a comunidades sin órdenes judiciales, situaciones de violencia policial, de tortura física y verbal, con clara connotación racista por parte de estos agentes del estado, así como la indefección en que quedan estos delitos ante los tribunales militares, cuya jurisdicción excesiva ha sido representada a Chile en la sentencia condenatoria de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Palamara, que insta al estado chileno a modificar la competencia de estos tribunales sobre civiles.

Los conferencistas destacaron que frente a estos hechos "se solicitó la realización de una misión de observación in loco de la Comisión, para que se forme un juicio en terreno de estas graves realidades, representadas a las autoridades chilenas desde hace largo tiempo", señaló José Aylwin. Solicitud que fue bien acogida por los comisionados, quienes plantearon en la propia audiencia a los representantes de gobierno su interés de visitar el país, el que debiera formalizarse una vez que concluya el 131º de sesiones de la CIDH, este viernes 14 de marzo.

Adolfo Millabur aclaró, al respecto, que "especialmente el presidente de la Comisión, Paolo Carozzo, explicitó su deseo de venir a Chile, y así se lo hizo ver directamente a los representantes del gobierno. El problema es que el gobierno, de acuerdo al procedimiento de la OEA, debe invitar al comisionado a visitar el país. Es muy importante que la comunidad lo sepa, pues si el gobierno no tiene problemas en su forma de desenvolvimiento interno, no debería tener inconvenientes en responder afirmativamente a este interés, cursando la respectiva invitación. De no hacerlo, implicaría que existen situaciones que no se quiere sean conocidas por dicho organismo". Lo que hace recordar, de acuerdo al dirigente, "los tiempos de dictadura militar, donde se intentaban ocultar graves violaciones a los derechos humanos".

En la misma línea, José Aylwin hizo ver el "retroceso existente en el ejercicio de derechos ciudadanos, lo que se pudo apreciar en febrero pasado, cuando se generó un gran debate público frente a la posibilidad de que observadores internacionales visitaran el país. Eso, a quienes vivimos en dictadura, nos hicieron recordar situaciones que creíamos olvidadas", concluyó. Por lo que esperamos que un gobierno que adhiere a los derechos humanos y dice comprometerse con ellos, tome este interés y lo haga presente en una invitación formal".

De no prosperar una invitación por parte del estado chileno a la Comisión, José Aylwin no descartó recurrir a los mecanismos de protección de Naciones Unidas. "El óptimo es que este tipo de hechos, violatorios de derecho, se resuelvan internamente, pero cuando se da una situación prolongada de afectación, como la que hemos constatado, pensamos que amerita la intervención de los organismos internacionales", aseveró.

Finalmente, se refirió a las sesiones del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el cual Chile aspira integrar, y que comenzarán en poco más de una semana en Nueva York. Dicho comité hizo en marzo de 2007 recomendaciones al estado sobre la situación de las tierras indígenas y los proyectos de inversión en sus territorios, dando un plazo de un año apara informar sobre los progresos en la materia. Sin embargo, "hasta ahora se observa un incumplimiento del estado chileno, de las que informaremos al comité, esperando que éste de nuevas directrices, y el estado se allane a estas directrices y modifique su incumplimiento".

Los temas de la audiencia

Tres fueron los principales temas abordados en la audiencia ante la CIDH: la situación actual de reconocimiento de derechos de los pueblos indígenas en Chile, las actividades de defensa de derechos humanos de estos pueblos y los obstáculos a la labor de los defensores de derechos humanos de los pueblos indígenas.

Adolfo Millabur destacó que "como dirigente, es muy importante poder llegar a estas instancias, donde se hace cada vez más inexplicable ante los ojos internacionales la situación que ocurre en Chile con los mapuche. Hubo preguntas muy directas sobre ley antiterrorista y la justicia militar. Siendo importante que el gobierno, a través de sus representantes en la audiencia, haya reconocido que hoy la ley antiterrorista no se aplica por un acuerdo expreso con la Presidenta Bachelet, lo que da cuenta de lo injusto de la aplicación de esta ley, represiva y heredada de la dictadura, en los gobiernos anteriores. Es una contradicción que quedó en evidencia a nivel internacional".

Por su parte, José Aylwin destacó la existencia de una "manipulación del poder punitivo del estado, que resulta en el hostigamiento de las personas indígenas, en particular del Pueblo Mapuche. La aplicación de la legislación antiterrorista, ha implicado la condena de más de diez defensores de derechos humanos, seis de los cuales se encuentran hasta la fecha en prisión". Si bien, como expresó el alcalde de Tirúa, esta ley no ha sido invocada en los últimos años, Aylwin denunció "una proliferación de denuncias contra comuneros mapuche por crímenes ordinarios, como el abigeato (robo de animales) y amenazas, que tienen a sus dirigentes inmovilizados sin poder salir de sus comunidades. Particular es el caso de Temucuicui, donde 17 personas han sido requeridas por la justicia".

El co-director del Observatorio dio, además, cuenta pormenorizada de situaciones de violencia policial, hechos en el marco de detenciones que de acuerdo a la Convención contra la tortura constituye tortura, allanamientos sin orden judicial y detención de menores "…que no han sido investigados, pese a ser representados a la autoridad. Existiendo una situación de impunidad, legal y administrativa, para delitos cometidos por agentes del estado hacia estos defensores, las que son investigadas por la justicia miliar, no obstante existir una sentencia condenatoria al estado chileno que obligan a su modificación. Es el caso del sobreseimiento al mayor Treuer, autor material del asesinato del joven Alex Lemún (17 años), y más recientemente, las investigaciones por la muerte Matías Catrileo (22 años) a manos de Carabineros en Vilcún".

De acuerdo a Adolfo Millabur, durante su intervención, los representantes del gobierno de Chile "trataron de desvirtuar el propósito de la audiencia, trasladando los temas de fondo a la esfera de lo social y a los logros del gobierno en esta materia. Sin reconocer la persecución política y judicial al pueblo mapuche. Por eso hago un llamado gobierno para que reconozca sus errores, del mismo modo como lo hizo el gobierno argentino en la audiencia anterior a la nuestra. El gobierno chileno, sin embargo, negó y desvirtuó las informaciones, por ello esperamos que tarde o temprano cambien las estructuras de desenvolvimiento del estado, siendo el 2010 tiempo tardío ya para ello" / AZ

* Periodista del Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas.

Atentamente.
Osvaldo.

Saludos.

MATIAS CATRILEO QUEZADA

Se la muerte y la vida mapuche

¿Cuántos Matías Catrileo y Alex Lemun tendrán que morir para que se resuelvan nuestras demandas? ¿Hasta cuándo deberemos soportar las promesas populistas de candidatos y luego la acción represiva? Todas estas situaciones fueron evitables y corresponde hacer una juicio político y moral de quienes hoy están el poder.

Por Sergio CANIUQUEO* I Sábado 5 de Enero de 2008

Históricamente se nos ha asesinado, torturado, desterrado, violado y despojado de casi todos nuestros derechos humanos y colectivos como Pueblo Mapuche. La muerte de Matías solo nos viene reforzar esta conducta. Lagos hablaba de un "estado de derecho", al cual jamás los mapuche hemos tenido oportunidad de conocer y nos colocó una Comisión de Verdad Histórica que poco ha avanzado. Bachelet, como otros presidentes de la Concertación, prometió escucharnos y terminó aplicando el régimen de militarización en las comunidades mapuche en conflicto, reforzado su política con autoridades racistas como el Intendente de la IX región, Oscar Eltit, quien por sus declaraciones se ve más preocupado de los bienes materiales de latifundistas que por la vida de personas y los derechos humanos.

Qué ha llevado a que personeros de gobierno que sufrieron la represión política, en la cual perdieron amigos, fueron torturados, violados y expulsados de su país, continúen con estas prácticas. Eltit, Intendente de la IX región, fue mirista, planteó la lucha armada y hoy se presenta como garante del orden público en la región. No tiene empacho en hacer declaraciones deslegitimando las demandas mapuche y aislar a las personas mapuche que ejercen el justo derecho de recuperar lo que les fue propio y permitir la acción represiva. Eltit es un racista y al asumir se le dijo a Bachelet, quien lo ratificó en su cargo, qué conclusión podemos sacar de ello.

Qué ocurre con Bachelet que permite declaraciones de Felipe Harboe, quién esta más preocupado de la pericias policiales que lamentar que se violen las garantía de los derechos humanos por Carabineros, ella que fue recluida y fue victima del terrorismo de Estado. Qué pasa con la deshumanización de quienes están en los cargos públicos. El Servicio de Salud Araucanía Norte posee dos informe acerca de los efectos en niños mapuche por la represión policial en comunidades mapuche y no ha tenido un pronunciamiento público y sólo lo deriva al ámbito administrativo. Hablo desde la impotencia que sentimos al ver que para que se nos escuchen debemos presentar muertos, para el caso de nuestro hermanos en huelga de hambre el gobierno ni siquiera se pronunció por la vida de ellos, solo se restringió y escondió en lo administrativo y judicial. Hablo del dolor de ver el sufrimiento de miles de nosotros y que quedan en la impunidad absoluta. ¿Cuántos Matías Catrileo y Alex Lemun tendrán que morir para que se resuelvan nuestras demandas como pueblo? ¿Hasta cuándo deberemos soportar las promesas populistas de candidatos y luego la acción represiva?

Todas estas situaciones fueron evitables y corresponde hacer una juicio político y moral de quienes hoy están el poder. Hoy el gobierno y la clase política no nos puede decir que no optemos por la violencia para ser escuchados, pues ellos mismo nos han empujados a ello. Nos hablan de diálogo pero no hay voluntades para negociar las condiciones para nuestro desarrollo como pueblo. Por lo tanto, no podemos y no debemos volver a confiar en sus palabras, cualquier cambio por el estado debe ser expresadas en hechos, en respuestas concretas a nuestras demandas. Solo así se abrirán las puestas al diálogo, es por ello que hoy nos sentimos con el libre derecho de expresar, como pueblo, nuestra rabia, impotencia y frustraciones de la manera en que nos venga en gana y ante ello nadie nos puede cuestionar, pues debemos mostrar nuestra dignidad que es lo único que no nos pueden quitar. Envío mis más sentidas condolencias a la familia de Matías, haciéndome parte de su dolor por tan terrible perdida / Azkintuwe.

Atentamente.
Osvaldo.

Saludos.

De caminos, sinos y destinos
por Andrés Bianque

"Y verás sin duda el resurgir poderoso del guerrero, sin miedo a leyes ni a nostalgias, y lo verás caer una y mil veces y levantarse de nuevo con la pura bandera de su raza" (Extrechinato y tú)

Mi porte no es el de un roble, mas diría que el de un matorral. Mucho menos soy roca gigante que detiene olas inmensas de dolor a la orilla de ciertos baños de sangre.

Soy cobarde hasta en los huesos.

Tengo miedo como el ambiente tritura hasta las sombras. Tengo miedo como arden los ríos, tengo miedo del llanto ácido de los lagos, tengo miedo de como los pájaros se esconden con sus alas rotas en ramas rotas de árboles extinguidos.
Tengo miedo de traspasar ciertos bordes marcados, de arrancar ciertas estacas hechas decretos, leyes y ordenanzas que justifican ciertas matanzas y labranzas.

Tengo miedo. Sin embargo, sigo corriendo a su encuentro. Sin embargo, sigo desafiándome a mi mismo. Toda la maldad cubierta de plomo, de garrotes y de hiedra escondida en la bruma, me grita que me vaya, que me esconda bajo mi cama. Que no diga nada, que acepte mi destino, nuestro sino, los caminos trazados en sus mapas.

Y la mediocridad me jalona hacia atrás, mis egoísmos me abofetean el rostro, intereses mezquinos trancan las puertas de mi casa. La indiferencia y la indolencia son un par de cortinas que tapan y cubren todas las ventanas.
Tengo miedo. Mientras otros, sin siquiera zapatos caminan los caminos de las espinas de metal. Cuando el hueso desafía los sables, cuando la carne desafía los disparos.

Y dolores inconclusos, espasmos de impotencia, temblores de rabia estallan dentro de mi.

Tengo miedo, más yo sigo corriendo a su encuentro. Tengo miedo, más yo sigo desafiando al miedo. Tengo miedo, más yo sigo desafiándome a mi mismo, desafiándoles.

Y es que yo no quiero más cenicientas en mi pueblo, ni tiranos que adornen castillos con su dulzura.

Ni niños, ni jóvenes que las oficien de esclavos ante el calzado dorado de los dueños de los caminos.

Ni señores, ni generales que escupan nuestras aldeas.
No quiero sentirme un extraño en mi propia casa. Un allegado en mi propia tierra.
No quiero escuchar el llanto de los míos, no quiero acostarme sin sentir que no he hecho nada. No quiero que mi boca tenga siempre sabor a despedida.

Tengo miedo de huesos, besos y cerezos que jamás florecerán.
Tengo miedo, sin embargo, sigo corriendo a su encuentro.
Tengo miedo, más yo sigo desafiando a la muerte.

Y entonces, abrazo mis dedos a las palmas. Desenvaino mi bravura escondida. Mil nombres se posan sobre mi nombre, mil rostros atisban desde mis ojos, agudizan mis miradas.

Alguien sonríe dentro de mí y besa mi frente.

Crujen mis huesos de abuelos muertos, de hermanos cercenados y excluidos, de mujeres violadas desterradas y encarceladas. Los árboles me prestan sus brazos, las piedras cabalgan sobre mis manos.

Voy desafiando al viento y a todos los tormentos.

Avanzo entre garrotes y balas, arraigado a la madera de mi corazón, esa que arde ante todas las injusticias. Arde en barricadas y besos que nunca serán lanzados, de miradas cortadas a escopetazo, tanque, y desprecios.

Tengo miedo, pero…

Cuando corro hacia ellos, no me reconozco. Van corriendo dentro de mí, todos los que corrieron primero. Dentro de esa neblina blanca que arrojan, que me viola hasta llorar.
Me besan bocas que no conozco, me devuelven el respiro. Me levantan brazos fuertes de incógnitos amigos, de hermanos y rostros clandestinos.

Y no estoy solo, veo como un ejército de espectros empuja los escudos conmigo.
Milicias de fantasmas olvidados emergen de los ríos, las copas de los árboles, de los pastos y estrechan sus manos a las nuestras y dos mundos se unen y se funden contra la brutalidad y la avaricia.

Voy corriendo hacia ellos y no me reconozco. Van corriendo dentro de mi, todos los que corrieron primero

Me veo tendido en el pasto, en los campos, en las calles sangrando suspiros.
Me veo recostado quemando las piedras con la sangre de mis antepasados.
Miro mis manos y no son las mismas. Mi cuerpo ha quedado, abonando los jardines que tiñe de amapolas amarantas y arco iris las banderas.

Tengo miedo, pero aún sigo corriendo.

Porque me repito en los que aún siguen corriendo. Porque me repito en los que aún siguen soñando. Porque esta es la inmortalidad.
Porque me repito en los que luchan. Porque me repito en los postergados.
Porque me repito en todos aquellos que aún siguen cayendo.
Toda la injusticia me levanta de entre los muertos.

Nudillos de niños golpean mi tumba, corean epitafios mutilados.
Las raíces de los árboles talados florecen en mis brazos.
Los abismos desaparecen y las distancias se acortan

Las voces escondidas, censuradas y prohibidas me desentierran de la tierra.
Grito, canto y bandera me traen de vuelta.

Y beso bocas que no conozco, devuelvo los respiros. Levanto a los caídos. Porque ya no tengo miedo, porque ahora sé, cual es el camino.

Hasta Entonces Matías…

http://eduardoarriagada.blogspot.com/

Hasta entonces Matías.
Atentamente.
Osvaldo.

Saludos.

Patricia Troncoso:"No tenemos otra opción que la confrontación"
Entrevista a la luchadora mapuche Patricia Troncoso tras sus 112 días de huelga de hambre
La Nación (Kaos. Chile) [11.02.2008 14:24] - 74 lecturas - 1 comentarios

Patricia Troncoso

En medio de su recuperación, luego del prolongado ayuno que realizó para reclamar la revisión de su condena, la líder que internacionalizó el conflicto mapuche explica las razones de su lucha. Una dura batalla que se tiñó de sacrificio y agitación en calles y comunidades indígenas, y un coqueteo constante con la muerte

"La Chepa es brava". Esa fama tiene Patricia Troncoco desde que hace más de una década se sumó a la lucha por la recuperación de tierras de las comunidades indígenas de las regiones VIII y IX del país, el Wallmapu (territorio mapuche). Una opción de vida que hizo sentir con todo el peso de la sangre mapuche que corre por sus venas, pese a su apellido winka, durante los 112 días que se mantuvo en huelga de hambre para reclamar entre otras exigencias la revisión del caso Poluco-Pidenco, por el que fue acusada de "ataque incendiario terrorista" y condenada a 10 años y un día de cárcel.

Pero en estos días, detrás de esa probada bravura asoma una Chepa que se recupera a paso acelerado, atenta a que se le "asome marzo" y que el Gobierno cumpla la palabra empeñada. Recostada en una cama igual a la que fue engrillada para aplicarle suero, uno de esos días en que sin dejar de mostrar los dientes a médicos y celadores sintió la muerte hasta en su aliento y, sin más, preparó su funeral. Su queja hoy no es porque uno de sus custodios cabecee el sueño en la sala de espera, sino porque la furia contenida del volcán Llaima no es visible desde la ventana de la habitación 719 del hospital de Temuco. Allí, durante varias visitas encubiertas, relató a LND de puño y letra los pormenores de su largo ayuno y su visión de un conflicto que, a juzgar por los acontecimientos, parece estar comenzando.

-¿Qué le parece el nombramiento de Rodrigo Egaña por parte del Gobierno para tratar de avanzar en la solución del conflicto con el pueblo mapuche?

-Si hacemos un parangón con la ex ministra [Alejandra] Krauss [del Mideplan], es exactamente lo mismo. ¿Qué hizo esa señora? Se subió a un helicóptero, se paseó por las comunidades y lo único que se consiguió fueron mapuche presos, muertos y la compra de predios para algunas comunidades vía fondo de tierras. Los esfuerzos del Gobierno tienen el propósito, una vez más, de entrampar los temas de fondo. Egaña significa "hemos fracasado". A pesar de la represión, de los proyectos, de dividir ante la opinión pública entre mapuche buenos y mapuche malos, seguirán fracasando mientras el problema político-histórico sea tomado desde dos opciones: plata pa los buenos, palo pa los malos.

-¿Ayudará a la reconciliación entre los mundos huinca-mapuche la ley de reconocimiento de los pueblos indígenas?

-El reconocimiento constitucional no significa nada, si no son los mapuches los llamados ejercitar y hacer valer ese derecho. Se necesitan interlocutores válidos y resolutivos, y gestos reales para avanzar en nuestro proceso de reconstrucción política y autónoma. Por ahí, entre gallos y medianoche, se intenta buscar el reconocimiento constitucional, el Convenio 169 de la OIT ¿Eso tendrá sentido con represión? Deseo refrescar la memoria con respecto a la Ley Indígena y todas las esperanzas que se pusieron en ella, y las decepciones que significó. Cuando el Estado chileno desee hablar de territorio y autonomía es posible que conversemos. Pero ahora, con el bototo en la cara, es difícil.

-¿Qué opina de que la UDI haya impugnado el acuerdo que puso fin a su ayuno?

-La derecha defiende una forma de abordar una problemática con todo el rigor heredado de la dictadura, que busca entender la resistencia y defensa del territorio mapuche "como conductas terroristas". El otorgamiento de los beneficios no es caridad ni benevolencia, como han insinuado, es el derecho que tiene todo interno condenado. Los presos políticos mapuche que seremos beneficiados a partir de marzo contamos con los requisitos para optar a ellos. Otra cosa es que fruto de la política represiva que sostiene el Estado, que incluye también a Gendarmería, el acceso a esos beneficios haya sido negado de forma arbitraria en castigo por nuestras protestas, como la huelga de hambre.

-¿Qué importancia le asigna al rol que jugó la Iglesia Católica en la solución de la huelga?

-Monseñor Goic fue más visible, pero no podría olvidar a Camilo Vial, quien permanentemente nos mantenía informados de sus gestiones; al obispo de Chillán, Carlos Pellegrin, o monseñor [Ricardo] Ezzati. Ellos quizás no tienen el reconocimiento de sus gestiones, porque son obreros, cuyo trabajo es compromiso de vida. Monseñor Goic fue muy consecuente y responsable en comprender nuestra situación. Eso marca una recuperación de la Iglesia para el pueblo. Hemos comenzado a escuchar un discurso no sólo conciliador, como lo fue desde el fin de la dictadura, sino que ahora se asume el impacto de un modelo económico inhumano, que desgarra las entrañas de una sociedad con exitismo, poder, consumo, drogas e, incluso, el suicidio como opción válida si no lo soportas.

ATENERSE A LAS CONSECUENCIAS

-Al iniciar la huelga, en octubre del año pasado, los ayunantes pidieron revisar la Ley Antiterrorista por la que fueron condenados y otras exigencias, pero luego se habló de beneficios carcelarios. ¿Al final tuvieron que ceder?

-No cedimos ni un centímetro, sino que de forma inteligente buscamos caminos que canalizaran estas demandas. Pedíamos la desmilitarización de las comunidades, revisión del caso Poluco-Pidenco y la Ley Antiterrorista en una mesa de diálogo, y como gesto de buena voluntad, el reconocimiento de los beneficios carcelarios. Pero en Chile no existen condiciones para conversar nada. Si no, ¿cómo explicar los 112 días de castigo en una huelga que daba indicios de posibles diálogos que nunca ocurrieron? ¿Cómo hablar de la Ley Antiterrorista si el propio [ministro] Pérez Yoma lo dijo: "Lo volveremos a hacer si es necesario". Ante el mundo, Chile quedó como un país que aplica la Ley Antiterrorista y eso no es bien visto, porque de inmediato es asociado a la dictadura de Pinochet.

-¿Entonces usted cree que ganó esta batalla?

-A nivel nacional e internacional quedó en evidencia la violencia y militarización de las comunidades que hoy resisten. Hicimos entender al Gobierno, principalmente, que el tema de fondo es territorio y autonomía, y que debe poner fin a la represión de las comunidades y grupos de apoyo en la ciudad. Las soluciones de parche no sirven. Si tu pregunta es si ganamos, sí, ganamos. Nuestro enemigo tuvo que venir a mi cama a negociar y darme lo que pedía. Eso significa que ganamos. No yo, la Chepa, porque soy una obrera más de esta lucha, ganamos los mapuche.

-¿Insistirá en la revisión del caso Poluco-Pidenco en un nuevo juicio?

-Mantengo la idea de total indefensión. El mismo Estado que nos acusa también nos defiende con un defensor pagado por el Estado. La Ley Antiterrorista, el tema del debido proceso, la presunción de inocencia y los testigos sin rostro, lo tocaremos en tribunales internacionales, al igual que los asesinatos de mapuche que investiga la justicia militar.

-¿Hay confianza en que se cumpla lo pactado?

-Lo que está en juego es la credibilidad del Gobierno de Bachelet en materia indígena. Ver para creer. La historia y la experiencia nos dice que las políticas implementadas son meros parches y que todo lo que con la mano se escribe, con el codo se borra. El Gobierno puede decir lo que quiera, pero tiene que cumplir en marzo. No me dio a mí su palabra, se la dio a la Conferencia Episcopal, encabezada por monseñor Goic. La Iglesia es la garante, el Gobierno, el encargado de cumplir. Si no lo hace será su responsabilidad. Nosotros, los mapuche, estaremos atentos, vigilantes. Si no cumplen tendrán que atenerse a las consecuencias

DIÁLOGO AGOTADO

-¿Cómo califica las acciones de la Coordinadora Arauco Malleco, CAM?

-A pesar de toda la persecución, la CAM ha sido hasta ahora la expresión más digna de lucha y consecuencia. Allí no existen vinculaciones con grupos subversivos, que es usado como signo de menosprecio, como si los mapuche no tuvieran la capacidad de organizarse, pelear y avanzar política y estratégicamente. Estemos de acuerdo o no, la coordinadora es la que ha levantado la bandera vanguardista y confrontacional contra los usurpadores y el sistema capitalista. Mientras estén las forestales robándonos el agua y alteren los afluentes naturales, no tenemos otra opción que la confrontación y recuperar las tierras usurpadas. Eso trae represión, pero también resistencia y defensa.

-¿Por qué la CAM desechó toda posibilidad de diálogo con Rodrigo Egaña y advirtió que continuará con las acciones de resistencia?

-Es absolutamente comprensible. Nuestro pueblo ha agotado las instancias de diálogo con el Gobierno, porque éste no apunta a la devolución del territorio usurpado por las forestales o los latifundistas ricos. Lo que se ofrece es una compra de tierra que no tiene que ver con la recuperación de lo robado. Y se le paga al ladrón por devolverla. ¿Cómo lograron tanta tierra las forestales? Por una ley especial donde la subvención era el real negocio. Por comprar una hectárea, plantarla y explotarla, el Estado subvencionaba el 70%. El negocio ahora es que el mapuche se llene de eucalipto y pino, mientras ellos se dedican a comprar, acopiar y producir celulosa.

-La muerte del estudiante de la Ufro Matías Catrileo agravó la situación en la Araucanía. ¿ Se podría agudizar aún más el conflicto?

-La realidad del conflicto es que nosotros vivimos allí y eso nos hace defender y trabajar esas tierras. La represión siempre está de paso, pero nosotros quedamos. La estrategia represiva cambió y se duplicó el contingente policial con el único interés de provocar temor, reunir información, hostigar. Los carabineros son ahora los guardias forestales, los camperos de los ricos. No tienen otra función que proteger, fortalecer, expandir y perpetuar la dominación. Este es un conflicto político-histórico con el pueblo-nación mapuche que obedece principalmente al reconocimiento de su territorio y autonomía. No lo digo yo, sino la historia desconocida y tergiversada que aflora con la misma fuerza que el problema con Perú o Bolivia. Allí sí son válidos los tratados, los límites, cada centímetro de mar... Bueno, nosotros también trabajamos por recuperar lo robado.

Nada mejor que escuchar la verdad de boca de los propios involucrados.
Atentamente.
Osvaldo.

Coloca los parlantes, míralo, escúchalo y...
Difúndelo!

http://es.

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5 February 2012 - 6:00am